Y ese gesto me confirmó algo que yo todavía no quería aceptar.
—Diego, no sabes lo difícil que ha estado últimamente.
—Tiene 8 años.
—Precisamente. Ya tiene edad para entender consecuencias.
—¿La empujaste?
—No fue así.
—¿La empujaste?
—¡Tiró jugo sobre una alfombra de 40,000 pesos!
Valentina soltó un pequeño gemido detrás de mí.
Entonces Mariana se quedó callada.
Porque acababa de responder mi pregunta.
Saqué el teléfono.
Su expresión cambió.
—¿Qué vas a hacer?
—Llevar a Valentina al hospital.
—Diego.