Parte 1
—Límpialo otra vez.
Alejandro se quedó inmóvil al otro lado de la puerta de la cocina, con un ramo de flores blancas entre las manos.
Había salido antes de una reunión en Guadalajara y conducido hasta la casa familiar en Colinas de San Javier con una sola idea: sorprender a Valeria, su prometida, a 3 semanas de la boda.
Pero la sorprendida no sería ella.
Desde el pasillo, Alejandro veía perfectamente a Marisol, la joven que trabajaba en la casa desde hacía casi 8 meses, sosteniendo el trapeador frente a un piso impecable.
Valeria estaba junto a la isla de mármol con una copa de vino tinto.
Marisol acababa de terminar de limpiar.
Entonces Valeria inclinó lentamente la muñeca.
El vino cayó sobre las baldosas recién pulidas.
No fue un accidente.
Alejandro lo vio.
Valeria observó la mancha y dijo con una tranquilidad que lo inquietó todavía más: