—Mark me dijo que había cambiado de opinión.
—No, no lo hizo.
—No estuviste en todas las conversaciones que tuvimos.
—Tú tampoco.
Su cara se endureció.
—Él te ocultó cosas.
Eso dolió. Pero no la hacía tener razón.
—Vete a tu casa, Violet.
—¿Qué?
—Cuestionaste el juicio de Mark. Alentaste a otros a cuestionar el mío. Y ahora intentas reescribir lo que él quería para nuestra hija.
—Acabo de perder a mi hijo.
—Lo sé. Y tú no sabes lo que es perder a tu esposo