La enfermedad llegó tan rápido que casi no tuvimos tiempo de entender lo que estaba pasando.
Primero fueron pequeños dolores.
Después estudios médicos.
Luego hospitales.
Tratamientos.
Esperanza.
Miedo.
Y finalmente… silencio.
Recuerdo perfectamente aquella última noche.
Estaba sentado junto a la cama del hospital sosteniendo la mano de Jenna mientras las máquinas repetían aquel sonido constante y frío que todavía hoy escucho en mi cabeza algunas madrugadas.
Esperaba un milagro.
Pero el milagro nunca llegó.
🕯️ La casa después de la muerte
Cuando alguien muere, la casa cambia.
No es solo el silencio.
Es otra cosa.
Una sensación extraña de vacío.
Todo seguía exactamente igual…
pero al mismo tiempo nada era igual.

La taza donde tomaba té seguía junto al fregadero.
Su bufanda seguía colgada detrás de la puerta.
Incluso su perfume todavía permanecía en algunas prendas.