La cena que cambió nuestras vidas

 

Dos meses después, la abuela y Henry se casaron en el pequeño jardín detrás de esa misma casa. Ese día, ella se volvió a poner sus zapatos rojos. Y mientras posábamos para la foto familiar, nos miró y dijo: «Nunca piensen que cuando uno envejece, lo único que le queda por hacer es esperar el final. A veces, es precisamente entonces cuando empieza la mejor parte de la vida».

 

¿Puede comenzar el amor verdadero a los ochenta y siete años, o es que el amor realmente no tiene límite de edad?❤️

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