Horas antes de su ejecución, la niña de 8 años se acercó al oído de su madre y susurró: —Mamá, encontré algo dentro de Teddy. Antes de que terminara aquella noche, la ejecución fue suspendida… y un caso que llevaba 5 años comenzó a desmoronarse.

8 años.

La última vez que Elena la había abrazado, Chloe tenía 3.

Hale tomó una pluma.

Firmó.

A las 4:10 de la tarde, una camioneta estatal atravesó el portón principal.

Una trabajadora social llamada Ana Morales bajó primero.

Después apareció Chloe.

Era pequeña para su edad.

Llevaba una chamarra azul, unos tenis gastados y abrazaba contra el pecho un oso de peluche marrón al que le faltaba un botón.

Los oficiales revisaron sus pertenencias antes de permitirle entrar.

La mochila y el oso quedaron guardados en un casillero de seguridad.

Chloe no protestó.

Simplemente preguntó:

-¿Mi mamá sabe que vine?

Ana se agachó.

-Todavía no.

La niña asintió.

Durante el camino por los corredores, mantuvo ambas manos apretadas contra el pecho.

Cuando finalmente se abrió la puerta de la sala de visitas, Elena estaba sentada detrás de una mesa metálica.

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