Su voz atravesó la sala.
-¡Necesito al director ahora!
Chloe comenzó a asustarse.
-Mamá…
Elena se inclinó hacia ella.
-Escúchame. ¿Richard sabe que encontraste la caja?
-No.
-¿Estás segura?
Chloe asintió.
Elena apretó los labios.
Por primera vez en 5 años apareció algo en sus ojos que los guardias nunca habían visto.
No era miedo.
Era esperanza.
Cuando Robert Hale llegó, Elena habló tan rápido que apenas podía respirar.
-Mi hija trajo un objeto que podría estar relacionado con el homicidio de Marcus Vance. Está en su mochila, dentro del área de propiedad de visitantes. No dejen que nadie lo toque. Llame a mi abogada. Llame a los Rangers de Texas. Por favor.
Hale miró a Chloe.
La niña estaba llorando en silencio.
-¿Qué encontraste, pequeña?
Chloe se secó la nariz con la manga.
-Una caja dentro de mi oso.
-¿Quién puso la caja ahí?
-No sé.
-¿Quién te dio el oso?
Chloe respondió sin dudar.
-El tío Richard.
El director Hale permaneció inmóvil durante 2 segundos.
Después giró hacia uno de los oficiales.
-Cierre el casillero de propiedad. Nadie toca esa mochila.
Miró al segundo.
-Llame a seguridad interna.
Finalmente miró a Elena.
-¿Cómo se llama su abogada?
Elena sintió que las piernas comenzaban a fallarle.
-Sarah Klein.
Hale sacó el teléfono.
-Consíganme a Sarah Klein.
Entonces añadió:
-Y díganle que venga rápido.
Elena miró el reloj de la pared.
Faltaban menos de 7 horas para su ejecución.
Parte 2: Sarah Klein llegó a la prisión a las 5:38 de la tarde acompañada por un investigador de su despacho.
20 minutos después llegaron 2 agentes de los Rangers de Texas.
Nadie abrió la caja de inmediato.
Primero fotografiaron la mochila.
Después el oso.