Una breve historia forjada en el fuego
La historia de la sartén de hierro fundido es un testimonio del ingenio humano. Aunque sus raíces se remontan a la antigua China, donde ya se utilizaban recipientes similares hace más de dos mil años, fue durante los siglos XVIII y XIX cuando se popularizó en los hogares europeos y americanos. En una época en la que no existían las estufas eléctricas ni los recubrimientos antiadherentes, este utensilio era la solución perfecta: resistente, versátil y prácticamente eterno.
Nuestras abuelas y bisabuelas la usaban sobre fogones de leña, la llevaban a las brasas para hornear pan de maíz, freían huevos al amanecer y preparaban guisos que alimentaban a familias enteras. Muchas de esas sartenes se heredaban de madre a hija, y no era raro encontrar piezas con cien años o más de uso, todavía en perfectas condiciones.