Por eso la tensión debe permanecer en la decisión.
Observar.
Proteger.
No advertir.
Descubrir.
Lila merece una verdad.
No una reacción.
La niña había pasado medio año dentro de una narrativa médica.
Una enfermedad rara.
Progresiva.
Incurable.
Si esa narrativa era correcta, Vincent tendría que enfrentarla.
Si era incorrecta, seis meses podían tener otra explicación.
Y si alguien estaba provocando el deterioro de manera deliberada, el problema sería todavía más urgente.

Pero una tercera posibilidad también existía.
Que el niño hubiera visto algo real y lo hubiera interpretado mal.
Medicamentos.
Suplementos.
Preparaciones médicas.
Cualquier cantidad de cosas pueden añadirse a comida bajo circunstancias normales.
No sabemos qué vio.
Precisamente por eso Vincent preguntó:
“¿Cómo sabes?”
No llegó a obtener la explicación.
“Ella sabe que la vi.”
Después el miedo.