Parte 3
Emilia había sido el ensayo.
Su padre descubrió que Julián desviaba millones de la constructora y amenazó con denunciarlo.
3 días después, Emilia desapareció al salir de su clase de danza.
Durante semanas, Ernesto recibió llamadas anónimas.
Nunca pidieron rescate.
Solo querían que retirara la denuncia.
Cuando se negó, Teresa ordenó mantener sedada a la niña mientras conseguían documentos falsos para sacarla del país.
El plan fracasó cuando uno de sus intermediarios desapareció con el dinero.
Por eso Emilia permaneció escondida.
Con Sofía todo era más sencillo.
Ya vivía con ellos.
Teresa sabía que yo había presentado nuevas pruebas para recuperar la custodia.
También sabía que mi padre estaba por modificar el fideicomiso para impedir que Julián administrara un solo peso.
Así que decidió actuar primero.
Claudia conseguía medicamentos utilizando recetas manipuladas.
Julián se los mezclaba a Sofía con jugo, leche o comida.
Ricardo firmaría la muerte.
Después la cremarían.
Y cuando no quedara cuerpo para una autopsia, presentarían los documentos necesarios para comenzar el proceso sobre el fideicomiso.
Pero Sofía no murió.
Cayó en un estado de inconsciencia profunda.
Ricardo llegó a revisarla y detectó un pulso débil.
—Tenemos que llamar una ambulancia —dijo.
Teresa se negó.
Lo sé porque una cámara de seguridad grabó aquella conversación.
Julián había instalado cámaras en varias habitaciones para vigilar a los empleados.
Los archivos se guardaban automáticamente en la nube.
La policía recuperó el audio.
Escuché la voz de Teresa.
—Si despierta en un hospital y habla, todos terminaremos en prisión.
Después escuché a Claudia llorar.
—Yo acepté ayudar con los papeles. No acepté matar a una niña.