A su derecha estaba Beatriz Mena, directora de selección ejecutiva. Llevaba una chaqueta roja, labios del mismo color y una carpeta cerrada frente a ella.
A la izquierda se encontraba Tomás Herrero, responsable de operaciones. Jugaba con sus gemelos mientras observaba a Elena de arriba abajo.
Nadie le ofreció la mano.
Nadie la invitó a sentarse.
Ricardo miró hacia la puerta.
—¿La candidata viene detrás?
Marcos soltó una risa.
—Es ella.
Ricardo arqueó las cejas.
—¿Usted?
—Elena Navarro —respondió ella—. Tengo una entrevista para el puesto de vicepresidenta de estrategia internacional.
Beatriz apoyó los codos en la mesa.
—Pensábamos que era la persona que venía a traer el café.
Tomás se rio sin disimulo.
—O alguien del mantenimiento.