—Una verdadera líder sabe resolver imprevistos.
—Una verdadera líder también sabe identificar cuándo los datos no permiten una conclusión responsable.
Ricardo golpeó la mesa con el bolígrafo.
—Cinco minutos.
Elena comenzó a escribir.
En lugar de intentar resolver cada operación, separó las inconsistencias. Marcó los datos duplicados, corrigió las monedas y elaboró tres posibles escenarios.
A los tres minutos, Álvaro abrió la puerta sin llamar.
—Perdón —dijo, aunque no parecía arrepentido—. Me dijeron que podía esperar aquí cerca.
Ricardo le sonrió.
—No pasa nada, Álvaro.
—¿Cómo va todo?
Beatriz miró a Elena.
—Estamos comprobando si algunas personas saben sumar.
Álvaro se apoyó en el marco de la puerta.
—No la presionen. Quizá está acostumbrada a hacer las cuentas de la compra.
Los cuatro rieron.
Elena continuó escribiendo.
Cuando se cumplieron los cinco minutos, Beatriz le quitó las hojas.
Las miró durante apenas dos segundos.