Días después apareció en la sala con una pequeña caja metálica oxidada que había encontrado en el ático. Dentro guardaba objetos que reconocí de inmediato: un collar, una fotografía envejecida y varias cartas atadas con una cinta azul.

Pero lo que verdaderamente nos estremeció fue una nota escrita por Clara poco antes de desaparecer. En ella confesaba sentirse vigilada y pedía que, si alguna vez alguien encontraba esas cartas, fuéramos hasta una vieja capilla abandonada en el bosque. En ese instante, todo lo que creíamos saber comenzó a resquebrajarse.
El hallazgo en la capilla abandonada
Esa misma noche, Lucas y yo decidimos seguir las pistas. Manejamos hasta la capilla escondida entre los árboles. El lugar parecía llevar décadas en el olvido y el silencio era casi insoportable.