Yo llegué 4 horas antes y encontré mi mansión llena de niños desconocidos celebrando con mi hija. Mientras Lucía repartía su tarta, mi madre sentenció fría que la cuidadora la estaba usando. Escuché: ‘No es de la familia’. No discutí, me quité la chaqueta y dije que la fiesta seguía, hasta que vi la carpeta azul con 27 nombres.

Alejandro dio un paso más.

Marta levantó la vista.

El color desapareció de su rostro.

Lucía dejó de reír.

Y en menos de 5 segundos, todo el jardín quedó en silencio.

PARTE 2

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