Había desconocidos en su propiedad.
Y entonces oyó a un niño decir:
—Nunca había estado en una fiesta de cumpleaños.
Alejandro dio un paso más.
Marta levantó la vista.
El color desapareció de su rostro.
Lucía dejó de reír.
Y en menos de 5 segundos, todo el jardín quedó en silencio.