Y por primera vez tuve miedo de que no se detuviera.
Pero también, por primera vez, tenía pruebas de casi todo.Part 3
Las siguientes semanas fueron las más extrañas de mi vida.
No hubo escenas espectaculares ni venganzas.
Hubo trámites.
Declaraciones.
Copias certificadas.
Horas en oficinas.
Cafés fríos.
Llamadas con abogados.
Y noches en las que me despertaba a las tres de la mañana pensando que alguien estaba tratando de abrir la puerta.
Instalé nuevas cámaras.
Cambié cada cerradura.
Puse iluminación en el jardín y pedí a don Ernesto que me avisara si veía cualquier movimiento extraño.
Él respondía siempre igual:
—Para eso somos vecinos.
Paola declaró lo que sabía.
Entregó mensajes donde Mauricio aseguraba que yo les había cedido la casa y otros donde, días antes, decía:
“Clara no pelea. Si ya estamos adentro, lo aceptará.”