Llegué a casa para visitar a mi vieja madre, pero cuando me ofrecí a ayudar a bañarla, ella se encogió de terror

“¿Alguien fue testigo de tu firma?”

“Dos hombres que no conocía”.

“¿Qué pasó después?”

“Me llevaron al banco”.

Su respiración se malvada superficial.

Detuve las preguntas y la ayudé a poner un camisón suave del gabinete. La tela rozó sus moretones, y se estremeció.

– Tómate tu tiempo -dije-.

“No tengo tiempo”.

El miedo en su voz me hizo mirar hacia arriba.

– ¿Qué quieres decir?

“Me van a enviar mañana lejos”.

– ¿Dónde?

“No lo sé. Chloe dijo que una camioneta que viene es a las nueve”.

Sentí que algo dentro de mí se endurecía.

“¿Ella nombró la instalación?”

parte2

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