Juntas avisamos al departamento antifraude de mi banco principal y solicitamos una alerta especial sobre la escritura de mi propiedad en el registro del condado.
Aquella noche, para que Eric siguiera creyendo que su brillante plan funcionaba perfectamente, le envié una vieja foto de la Torre Eiffel que conservaba de un anterior viaje de trabajo.
«Acabo de aterrizar en París. Voy hacia el hotel.»
Respondió casi inmediatamente.
«Disfruta cada segundo, cariño. Para el martes todo va a ser diferente.»
Leí su mensaje dos veces.
Una sonrisa fría apareció en mis labios.
No tenía ni idea de hasta qué punto tenía razón.
PARTE 3
El lunes por la mañana, Richard había organizado una gran rueda de prensa y presentación ante inversores en un hotel de lujo de Midtown Manhattan.