PARTE 1
14 cuidadoras profesionales habían abandonado la casa de los Valdés en menos de 1 año, 2 habían salido en ambulancia y Elena Márquez acababa de recibir 72 horas para demostrar que podía sobrevivir a los 4 niños que todos describían como imposibles.
No podía permitirse fracasar.
Su hermana menor, Julia, necesitaba una operación la semana siguiente y quedaban 18.000 € de gastos que el seguro no cubría.
Por eso, cuando el coche la dejó aquella mañana de enero frente a una finca enorme en La Moraleja, Elena miró las cámaras, los guardias y la fachada de piedra sin permitir que el miedo cambiara su decisión.
Antes de llegar a la puerta oyó un golpe.
Después otro.
Un cristal se rompió en algún lugar del piso superior.
—¿Es normal? —preguntó al chófer.
—Bastante.
Algo pasó volando desde una ventana.
Elena levantó una ceja.