Me dieron 72 horas donde 14 cuidadoras huyeron y me recibieron con una silla volando por la ventana. Cuatro niños rompían todo arriba mientras abajo no había ni un juguete a su altura, y el mayor me dijo “Los adultos siempre dicen que se quedan. Después desaparecen”. Atrapé la pelota, puse mis reglas y pregunté por la habitación de su madre cerrada cuatro años.

—¿Por qué?

—Dice que nos lo explicará cuando seamos mayores.

Después Mateo preguntó por qué Elena necesitaba tanto aquel trabajo.

Ella respondió la verdad.

—Mi hermana necesita una operación.

El niño bajó la mirada.

—Entonces cuando cobres te irás.

Elena comprendió de golpe qué estaban intentando hacer desde que llegó.

No querían echar a los adultos porque los odiaran.

Querían decidir cuándo se marchaban para no volver a ser sorprendidos por otra pérdida.

Y al día siguiente descubrió una puerta cerrada que Alejandro llevaba 4 años negándose a abrir.

Era la habitación de Clara.

PARTE 3

Leo estaba sentado frente a aquella puerta cuando Elena lo encontró.

Tenía un coche de juguete entre las manos y hacía rodar las ruedas sin apartar la vista de la cerradura.

—¿Qué hay dentro?

—Nada.

Daniel apareció detrás.

—Era la sala de mamá.

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