PARTE 2
Teresa no esperó explicaciones. Dijo que una empleada no debía “ocupar el lugar de una madre” y que Mateo necesitaba disciplina, no apego a una desconocida. Lucía se puso de pie, pálida, intentando despertar al niño con suavidad.
Mateo abrió los ojos, vio a su abuela señalando la puerta y se aferró al uniforme de Lucía.
—No te vayas.
Fueron 3 palabras, pero dejaron el salón en silencio.
Adrián miró a su hijo. Mateo no le pedía que se quedara él. Se lo pedía a ella.
Teresa insistió en que Lucía estaba creando dependencia para conservar un trabajo bien pagado. Incluso recordó que, semanas antes, había propuesto enviar al niño a un internado “para que recuperara hábitos”.
Lucía respiró hondo.
—No quiero sustituir a nadie. Mateo pregunta por su padre cada noche.
Adrián sintió el golpe de aquella frase.