—¿Qué demonios le pasó a Emily? —solté.
—Tú crees que yo le corté el cabello.
—¿Fuiste tú?
—No.
—Entonces, ¿quién?
Linda me miró largamente, con los ojos empañados, pero sin culpa.
—Rachel, cuando entiendas por qué pasó esto, creo que no vas a poder mantenerte en pie.
La rabia me explotó por dentro.