PARTE 2: EL DINERO NUNCA LLEGÓ A ELLOS

 

a una mujer llamada Lorena Castillo.

—¿Quién es?

Daniela negó.

Nunca había escuchado aquel nombre.

La abogada siguió revisando.

—Hay más.

La empresa que apareció en la compraventa de la casa tenía como administradora a Lorena.

Daniela sintió que algo encajaba.

—Entonces Mauricio vendió la casa de nuestros padres a alguien cercano a él.

—Eso parece.

—¿Y mis padres firmaron creyendo que era otra cosa?

—Eso habrá que demostrarlo.

La abogada cerró la carpeta.

—Pero conserva todos los mensajes. Y no enfrentes sola a tu hermano.

Daniela obedeció.

Por primera vez en ocho años, dejó de actuar como la hija que solucionaba problemas enviando dinero.

Ahora quería saber adónde había ido cada peso.


Mauricio apareció en el hotel aquella misma noche.

Golpeó la puerta.

—¡Daniela!

Ella no abrió.

—Sé que están ahí.

Su padre comenzó a temblar.

Daniela tomó el teléfono.

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