Encontré el cuaderno secreto de mi madre y entendí cuánto me había esperado

Ningún viaje caro.

Ningún regalo imposible.

Ningún reproche.

Solo frases pequeñas.

Pasear con Daniel por la plaza donde jugaba de niño.

Tomar un café con él sin que mire el móvil.

Prepararle otra vez la sopa de ajo que tanto le gustaba.

Hacernos una foto juntos aunque no sea cumpleaños.

Preguntarle si de verdad es feliz.

Oírle reír otra vez en mi cocina.

Sentí un nudo en la garganta.

Junto a algunas frases había fechas.

Y debajo, escrito muy pequeño:

“No se lo he pedido. Estaba cansado.”

“No se lo he pedido. Tenía que volver a Madrid.”

“No se lo he pedido. Ya tenía el abrigo puesto.”

Levanté la mirada.

“Mamá…”

Ella se giró.

Vio el cuaderno.

Durante un segundo pareció una niña pillada haciendo algo malo.

“Ah, eso”, dijo bajito. “No es nada.”

Nada.

Esa palabra me dolió más que cualquier bronca.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *