“Ni muerta deja de dar problemas”, murmuró mi marido mientras escondía mi celular en el ataúd y su amante sonreía a pocos pasos. Ellos esperaban quedarse con una empresa millonaria después de mi funeral, pero olvidaron algo que yo había firmado un mes antes. Cuando recuperé el sentido, solo pedí papel, mi teléfono y silencio. Horas después, él recibió un mensaje imposible… y todavía faltaba conocer el secreto más grave.

Pero antes de que Adriana pudiera hacerlo hablar más, el celular de Héctor vibró.

Era un mensaje de Lorena.

Y contenía una fotografía que cambiaría por completo el plan.

Adriana la vio reflejada en la pantalla.

Lorena estaba abrazando a otro hombre dentro de su propia casa.

Y Adriana reconoció inmediatamente quién era.

Era Javier Salinas, el competidor que llevaba años intentando quedarse con sus hoteles.

Entonces comprendió que Lorena no solo había traicionado a su jefa.

También estaba preparando la caída de Héctor.

Y lo que Adriana descubrió después hizo que decidiera terminar el juego esa misma noche.

PARTE 3

Adriana no dijo nada frente a Héctor.

Solo terminó su bebida, fingió revisar unos documentos y se despidió con la promesa de llamarlo al día siguiente.

En cuanto subió al auto donde Tomás la esperaba, se quitó la peluca.

—Lorena está con Javier Salinas.

Tomás la miró de reojo.

—¿El competidor?

—El mismo que me hizo tres ofertas de compra en dos años. Si ella está con él, esto no empezó como una simple aventura con mi esposo. Esa mujer quería entrar a la empresa desde el principio.

Diego ya había encontrado otra pieza.

Usando únicamente los accesos que Adriana conservaba como propietaria, revisó respaldos internos y descubrió que Lorena había descargado reportes de ocupación, contratos y proyecciones financieras que no necesitaba para su trabajo. Además, había enviado documentos a una cuenta personal semanas antes de la supuesta muerte de Adriana.

Verónica, la fiscal, tomó nota de todo.

—Esto ya no parece únicamente un intento de homicidio —dijo—. Parece que querían quitarte del camino y luego aprovechar el caos para repartirse lo que pudieran.

Adriana reprodujo la grabación del restaurante.

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