Miré esa foto y pensé en papá.
Ese día comprendí algo sencillo.
A veces pensamos demasiado en cómo deberían verse las cosas desde fuera y olvidamos lo que realmente importa.
La familia no es una imagen perfecta.
Son personas que permanecen juntas, se apoyan mutuamente y se ayudan a atravesar los momentos más difíciles.
Y aunque papá no estaba físicamente con nosotros, su amor estaba presente en todo.
En la sonrisa de Lucas.
En la música que sonó durante la ceremonia.
En las viejas fotografías.
Y en cómo toda nuestra familia, ese día, se sintió de nuevo un poco más unida.
Y la foto de Lucas a mi lado sigue hoy en mi casa.
Cada vez que la miro, no solo recuerdo el día de mi boda.
Recuerdo a papá y comprendo que el amor realmente puede seguir caminando a nuestro lado, incluso cuando la persona amada ya no está con nosotros.