Parte 2: Llegué al despacho del notario a las 11:20 de la mañana. No le dije nada a mi esposo.…
Con mi bebé de 5 meses contra el pecho, escuché a mi esposo decirles a sus amigos: “Tiene 55 años y no ha logrado nada en su vida”. No entré al patio ni hice una escena. Subí al dormitorio, abrí una vieja carpeta azul y encontré un documento que llevaba casi 30 años olvidado. Cuando leí mi nombre, entendí que él había cometido un grave error.