CAPÍTULO 1 — EL SOBRE
Dos días antes de morir, mi esposo sacó un sobre del cajón junto a su cama y me pidió que se lo entregara personalmente a una mujer que yo jamás había visto.
Estuvimos casados treinta y cuatro años kara.
Y nunca había escuchado su nombre.
—¿Quién es Laura Mendoza? —pregunté.
Alejandro no respondió.
El cáncer lo había reducido a una versión casi irreconocible del hombre con quien había compartido más de media vida.
Sus manos temblaban.
Respirar le costaba.
Pero cuando intenté dejar el sobre sobre la mesa, me sujetó de la muñeca.
—Prométemelo, Teresa.
—Primero dime quién es.
—No puedo.
—¿No puedes o no quieres?
Cerró los ojos.
—Por favor.
Miré el nombre.
LAURA MENDOZA.
Escrito con su propia letra.
—¿Fue
alguien con quien estuviste?
Abrió los ojos.
Había lágrimas.
—No.
—¿Entonces?
—Cuando ella lea la carta, entenderás.
Aquello me molestó.
—Alejandro, no quiero entender después. Soy tu esposa.
—Lo sé.
—Treinta y cuatro años.
—Lo sé.
—Entonces dime.
Me apretó la mano.
—Tengo miedo de que si intento explicarlo no me alcance el tiempo.
Esa frase destruyó mi enojo.
Porque ambos sabíamos de qué tiempo hablaba.
Me senté junto a él.
—¿Qué quieres que haga?
—Llévasela tú.
—¿Por correo?
—No.
—¿Por qué?
—Tiene que verte.
Eso fue todavía más extraño.
—¿Por qué necesita verme?
Su respuesta fue apenas un susurro.
—Porque si la recibe de otra persona, quizá nunca crea lo que escribí.
—¿Y no debo abrirla?
—No.
—¿Ni después de que mueras?
Negó.
—Es de ella.
Respiré profundamente.
—Está bien.
—Promételo.
—Te lo prometo.
Alejandro murió cuarenta y tres horas después.
La mañana de su funeral pensé varias veces
1 thought on “El hijo de Jennifer Lopez ya ha empezado… Ver más”