MI ESPOSA ME DEJÓ LA NOCHE QUE PERDÍ EL TRABAJO… CUATRO DÍAS DESPUÉS ENCONTRÓ LA CARPETA QUE LLEVABA MÁS DE UN AÑO OCULTÁNDOLE

—Me hacía sentir útil.

—Importante.

—Necesario.

Laura bajó la mirada hacia la carpeta.

—Entonces ¿por qué nunca me dijiste nada?

Esa era la pregunta difícil.

—Porque incluso cuando intentaba darte independencia, quería ser yo quien te la entregara.

Me miró.

—Eso no tiene sentido.

—Sí tiene.

—Si eres suficientemente controlador.

Por un segundo casi sonrió.

—Planeaste dejar de controlarme… controlando todo el proceso.

—Sí.

—Daniel, eso es ridículo.

—Muchísimo.

Se sentó nuevamente.

Después tomó otro correo.

—¿Quién es Patricia Leal?

—Una profesora que tuviste.

—No recuerdo ese nombre.

—Antes usaba el apellido Robles.

Laura levantó la mirada.

—¿La maestra Robles?

—Sí.

—¿Hablaste con ella?

—Dos veces.

—Daniel…

—Lo sé.

—Encontró parte de tus trabajos archivados.

Laura se quedó quieta.

—¿Mis trabajos?

—Dijo que eras una de las mejores alumnas técnicas de tu generación.

Los ojos se le llenaron de lágrimas.

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