Entendía circulación.
Escalas.
Iluminación.
Planos.
Software.
Entonces me ascendieron.
Nos mudamos.
Revalidar materias se complicó.
Ella decidió esperar un semestre.
Yo le dije:
—No necesitamos otro sueldo.
En ese momento me pareció amor.
Luego vino otro ascenso.
Una casa más grande.
Viajes.
Comodidades.
Laura dejó de decir:
“Cuando regrese a estudiar…”
Después empezó a decir:
“Algún día.”
Finalmente dejó de mencionarlo.
Tras hablar con Mauricio comprendí algo incómodo.
Habíamos construido una vida donde la seguridad de Laura dependía demasiado de que yo siguiera funcionando perfectamente.
Intenté hablar del tema una vez.
—¿Nunca has pensado terminar diseño?
Me miró inmediatamente.
—¿Tenemos problemas económicos?
—No.
—Entonces, ¿por qué tendría que volver ahora?
Me reí.
Cambié de tema.
Y cometí un error muy propio de mí.
En lugar de conversar, investigué.
Contacté escuelas.
Pregunté por equivalencias sin comprometerla.
Comparé costos.