Relato completo: Estaba fregando el suelo de un juzgado cuando recibí la llamada informándome de que mi hijo de diecisiete años había recibido un disparo en ambas rótulas por parte del sheriff del condado.

La abuela soltó una risa seca y sin humor.

—Hoy, durante la comida, tu madre me dijo que íbamos a parar en un sitio con un jardín precioso. Me llevaron hasta esa residencia, no terminaron ni los documentos de ingreso y desaparecieron.

Mi teléfono vibró.

Papá.

La abuela alargó la mano y dejó el móvil boca abajo sobre la consola.

—Primero el juzgado —repitió—. Después el banco. Y luego hay otro sitio.

—¿Cuál?

Me miró directamente a los ojos.

—Mi casa.

Tragué saliva.

—¿Por qué?

—Porque si han hecho lo que creo que han hecho, tus padres no se limitaron a abandonarme allí hoy.

Metió la mano dentro del abrigo y sacó un pequeño sobre.

En la parte delantera, escrito con la letra de mi abuelo, había dos palabras:

ESCRITURA DE LA CASA.

—Lo escondí antes de que vinieran a recogerme —dijo—. Quería saber si intentarían buscarlo.

Bajó la voz.

—Querían quitarme de en medio.

PARTE 2

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *