Después dirigió unas palabras al resto del personal. Les preguntó cómo podían saber quién tenía dinero y quién no únicamente por la forma de vestir. Nadie respondió. Entonces les recordó que muchas personas con gran poder adquisitivo prefieren vestir de manera sencilla y que algunos de sus mejores clientes, a lo largo de los años, habían llegado sin llamar la atención.
El dueño de una relojería de lujo se hizo pasar por cliente humilde y descubrió el verdadero valor de sus empleados