—Necesito el rastreo completo de las cuentas puente de Grupo Innova durante los últimos dieciocho meses —le dije sin rodeos, sosteniendo su mirada penetrante—. Especialmente las transferencias autorizadas únicamente por la dirección ejecutiva hacia fondos fiduciarios en Panamá o Delaware.
Mateo el abrió sobre, hojeó los primeros folios y alzó una ceja poblada y canosa.—Señora Garza, esto implica investigar directamente al presidente del consejo de administración. Si él tiene monitoreados los servidores de la empresa, cualquier consulta externa disparará las alarmas en el departamento de sistemas.
—No tocarás los servidores de la empresa —respondí en voz baja—. Usarás mis credenciales notariales como cofundadora y socia con firma mancomunada ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Legalmente tengo acceso irrestricto a los libros contables primarios.
Mateo avanza lentamente, cerrando el sobre con un chasquido del elástico.
—Demorará unas tres semanas en consolidarse el mapa completo de transacciones. Pero le advierto algo por experiencia: lo que suele empezar como un desvío financiero casi siempre termina revelando una cloaca mucho más oscura.
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