Eleanor cerró la puerta, dejó la llave junto a su taza y sirvió el café.
Por primera vez en mucho tiempo, aquella llave no representaba una salida.
Representaba algo mejor.
Una puerta que Eleanor podía abrir por decisión propia.
Eleanor cerró la puerta, dejó la llave junto a su taza y sirvió el café.
Por primera vez en mucho tiempo, aquella llave no representaba una salida.
Representaba algo mejor.
Una puerta que Eleanor podía abrir por decisión propia.