EL NOVIO DE MI MADRE DE 72 AÑOS SIEMPRE SE IBA ANTES DE LAS 7:30 DE LA NOCHE, Y TODOS CREÍAMOS QUE TENÍA OTRA MUJER. PERO UNA NOCHE MI HIJA DE 15 AÑOS LO SIGUIÓ Y REGRESÓ LLORANDO, CON SU VIEJO MALETÍN ENTRE LOS BRAZOS. CUANDO LO ABRIMOS, MI MADRE SE LLEVÓ LAS MANOS A LA BOCA. ENTONCES MI HIJA SUSURRÓ: «ABUELITA, ESO NO ES LO PEOR. VI A QUIÉN LE LLEVA ESTAS COSAS TODAS LAS NOCHES».

Siempre llevaba el mismo maletín de cuero café.

Estaba gastado en las esquinas.

La agarradera tenía una pequeña reparación hecha con hilo oscuro.

Roberto lo colocaba cuidadosamente junto a su silla.

Nunca lo perdía de vista.

Las excusas cambiaban.

Una noche decía:

—Tengo que hablar con un cliente que vive en otro país.

Otra:

—Un vecino necesita que lo ayude con una reparación.

Y otra:

—Quedé de recibir a una persona en mi casa.

Mi madre aceptaba todas sus explicaciones.

Yo no.

Una tarde le pregunté:

—Mamá, ¿no te parece raro?

Ella levantó la mirada de sus plantas.

—¿Qué cosa?

—Que Roberto siempre tenga algo que hacer exactamente a la misma hora.

Suspiró.

—Es un hombre ocupado,

PARTE3

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