—Pero ya no tenemos casa.
Daniela miró a Mauricio.
—Todavía no.
Luego miró a sus padres.
—Pero vamos a recuperarla.
Mauricio dio otro paso atrás.
—No puedes hacer esto.
Daniela respondió con calma:
—No.
—¿Qué?
—Tú lo hiciste.
Pausa.
—Yo solamente voy a descubrir toda la verdad.
Y aquella tarde, mientras Mauricio era interrogado por primera vez por su propio abogado, Daniela descubrió algo que cambiaría completamente la historia.
**Los tres millones de pesos no eran el único dinero que había desaparecido.**
Había otra cuenta.
Una cuenta secreta.
Y el beneficiario…
**era alguien que Daniela conocía desde niña.**
Alguien que había estado ayudando a Mauricio desde el principio.