“Buenos días, mamá,” dijo Lucía, su tono constante y deliberado. “Te dije claramente por teléfono anoche que no trajeras tus cosas aquí. No puedes mudarte a esta casa”.
PARTE 2: LA CASA NO ERA DE ELLA
“Buenos días, mamá,” dijo Lucía, su tono constante y deliberado. “Te dije claramente por teléfono anoche que no trajeras tus cosas aquí. No puedes mudarte a esta casa”.