—Muchísimo.
—Bien.
Después añadió:
—No convierta ahora a Esteban en el salvador de Valentina.
Aquella frase fue importante.
—¿Qué quiere decir?
—Que haya conectado con ella no significa que deba cargar con todo. Su hija necesita estabilidad, familia y continuar recibiendo el apoyo profesional adecuado. No otro adulto al que usted entregue el problema.
Alejandro comprendió.
Durante años había contratado personas para ocuparse de algo que también le correspondía a él.
Así que cambió.
No dejó de trabajar.
Su empresa seguía existiendo.
Pero comenzó a llegar a casa para cenar.
A veces Valentina hablaba.
Otras no.
Ya no la presionaba.
La acompañaba.
Terminó la casa con Esteban.
El último día colocaron la puerta amarilla.
Valentina apareció con una pequeña caja.
Dentro había varias cosas de Sofía.
Una fotografía.
Un pañuelo.
Un pequeño frasco de perfume vacío.