—Podrías haberme llamado.
—Lo intenté. Nunca te entregaron los mensajes.
Recordé que mi madre me había dicho que estaba fuera de la ciudad.
—¿Y la fotografía?
—La hizo llegar Mai siguiendo un procedimiento que habíamos acordado para el caso de que siguieras incomunicada.
—¿Por qué escribir que no confiara en nadie?
—Porque tampoco quería que confiaras ciegamente en mis hombres. Algunos habían trabajado con Lục Kiêu. Tenías que comprobar las pruebas y decidir por ti misma.
Miré la pantalla apagada del ordenador.
—¿Qué has preparado, papá?
Su voz recuperó la firmeza que yo conocía.
—Una investigación formal, pruebas protegidas y órdenes judiciales que entrarán en vigor mañana. No voy a resolver esto con amenazas ni con mi antiguo rango. Quiero que ninguno pueda escapar diciendo que fue una disputa familiar.
—¿Y yo?
—Tú decidirás qué hacer con tu matrimonio, con tu testimonio y con tu futuro. Yo solo voy a asegurarme de que puedas decidir libremente.