Parte 2: Diez minutos después, Daniel entró en nuestra recámara.
Cerré la puerta.
“¿Desde cuándo?”
“Laura, déjame explicarte.”
“¿Desde cuándo sabías que quería quedarse hasta Navidad?”
Daniel exhaló.
“Hace poco más de una semana.”
Me reí.
No porque fuera gracioso.
Era eso o gritar.
“Entonces todas las veces que te pregunté cuándo se iba Natalia, tú ya sabías la respuesta.”
“Ella estaba desesperada.”
“¿Y yo qué estaba?”
“Es mi hermana.”
Lo miré directamente.
“Y yo soy tu esposa.”
Daniel bajó la mirada.
Le pregunté por el supuesto departamento.
“¿Cómo se llama el administrador?”
“No sé.”
“¿Qué empresa está haciendo las reparaciones?”
“No sé.”
“¿Dónde está el nuevo departamento?”
Vaciló.
Esa pausa contestó por él.
“¿Nunca verificaste nada?”
Daniel pareció ofendido.
“Es mi hermana. ¿Por qué iba a hacerlo?”
Salí de la habitación.
Natalia estaba en el pasillo doblando ropa dentro de una canasta.