“Intentaba mejorar mi situación económica.”
“¿A costa nuestra?”
Los ojos de Natalia se llenaron de lágrimas.
“Estoy criando sola a mis hijos.”
Durante años aquella frase había funcionado con Daniel.
Esta vez no.
“Lo sé.”
“Ustedes tienen 2 ingresos.”
“¿Y?”
“Tienen espacio.”
Daniel se puso de pie.
“Laura ya te dio una fecha.”
Natalia lo miró como si acabara de traicionarla.
“¿Estás de su lado?”
Daniel respondió sin levantar la voz.
“Es mi esposa.”
“¡Yo soy tu hermana!”
“Y me mentiste.”
Natalia tomó la canasta.
“Perfecto. Si tanto quieren que nos vayamos, nos iremos esta noche.”
Normalmente Daniel habría retrocedido.
Esta vez asintió.
“Está bien.”
Ella se quedó paralizada.
“¿Qué?”
“Si encuentras un lugar seguro para los niños esta noche, está bien.”
Natalia subió furiosa.
Escuchamos cajones cerrándose, maletas arrastrándose y a Mateo llorando.
Aquella fue la parte más difícil.