PARTE 2: LO QUE SALIÓ DE SU OÍDO…

Rosalie comenzó a leer.

Veintinueve años atrás, Gideon había sufrido una infección grave.

Pero entre las páginas apareció un pago realizado a un médico de Denver.

Junto al importe había una frase:

Tratamiento Rook. Garantizar silencio permanente.

Rosalie sintió frío.

Gideon leyó las palabras.

Su rostro cambió.

Entonces encontraron otra carta.

Su padre escribía que el niño había escuchado una conversación que jamás debía repetir.

Gideon cerró los ojos.

Los recuerdos llegaron lentamente.

Un establo.

Dos hombres discutiendo.

Dinero.

Un disparo.

Y una voz conocida.

Gideon tomó el lápiz con dedos temblorosos.

Ashford.

Rosalie dejó de respirar.

—¿Mi padre?

Gideon asintió.

Antes de poder escribir más, escucharon caballos

acercándose.

Rosalie miró por la ventana.

Su padre estaba frente a la casa.

Merrick venía con él.

Gideon todavía no podía oír los cascos.

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