«Si alguno de mis niños sale alguna vez de aquí, no le pregunten primero por qué no huimos. Pregunten cómo logramos seguir siendo personas».
La fotografía de la clase
Casi un año después, Sofía volvió por primera vez a su antigua escuela. En un salón habían colocado la fotografía de la clase de 1990: veinticuatro niños y una maestra, todos sonriendo. Andrés estaba a su lado.
—¿Pensaste alguna vez que volverías a ver esta foto?
—Todos los días —dijo ella.
Tocó con el dedo el rostro de la niña de doce años que había sido. Todos decían que habían desaparecido durante treinta y cinco años.
—¿No es cierto?
Sofía negó despacio.
—Nosotros sabíamos exactamente dónde estábamos —dijo—. Los de arriba eran los que no sabían dónde buscarnos.