Ricardo dejó un enorme ramo de rosas blancas junto a mi comida.
“Mariana, queremos resolver esto de la manera menos dolorosa para todos.”
El abogado sacó varios documentos.
“Esteban está dispuesto a darte una cantidad considerable para empezar de nuevo”, explicó Ricardo. “Una casa, apoyo económico y todo lo necesario para el niño.”
“¿A cambio de qué?”
“Solo tendrías que aclarar que lo ocurrido aquella noche fue un accidente y solicitar que se retiren las acusaciones.”
“¿Y Samuel?”
“Custodia compartida.”
Verónica intervino:
“De todos modos yo tendría que cuidarlo. Tú claramente no sabes hacerlo.”
Miré las rosas.
Miré los documentos.
Luego la miré a ella.
Recordé su rostro mientras yo estaba sangrando en aquella cocina.
“¿Escucharon la grabación de la llamada?”
Ricardo perdió la sonrisa durante medio segundo.
“Nos han informado del contenido.”
“Entonces saben que Esteban rompió mi teléfono mientras yo necesitaba una ambulancia. Saben lo que Verónica dijo mientras yo sangraba. Y aun así vienen a pedirme que mienta.”