Y entonces vi uno que tenía el sello de una notaría.
—¿Es el testamento? —pregunté.
El abogado negó lentamente con la cabeza.
—No exactamente.
Sacó una carpeta mucho más gruesa de su maletín.
—El testamento oficial se leerá
Y entonces vi uno que tenía el sello de una notaría.
—¿Es el testamento? —pregunté.
El abogado negó lentamente con la cabeza.
—No exactamente.
Sacó una carpeta mucho más gruesa de su maletín.
—El testamento oficial se leerá