—Yo también cometí un error.
Alina lo miró.
—Pensé que nunca me amaste.
Ella sonrió entre lágrimas.
—¿Cómo puedes pensar eso?
Él soltó una risa amarga.
—Porque nunca me lo dijiste.
Alina respondió con una
—Yo también cometí un error.
Alina lo miró.
—Pensé que nunca me amaste.
Ella sonrió entre lágrimas.
—¿Cómo puedes pensar eso?
Él soltó una risa amarga.
—Porque nunca me lo dijiste.
Alina respondió con una