Reconocí inmediatamente la letra de Daniel.
“Mi Lucía:
Si estás leyendo esto, probablemente la vida decidió cambiar nuestros planes.
Conocí a tu padre.
Sé que esa frase puede dolerte.
No quiero decirte qué debes creer.
Quiero que tengas la oportunidad de conocer la verdad.
Tomás conserva cartas, fotografías y recuerdos tuyos desde que eras niña.
No sé todo lo que pasó entre él y tu madre.
Pero sé que nunca dejó de quererte.”
Las lágrimas comenzaron a caer sobre el papel.
Seguí leyendo.
“Él me ayudó a diseñar este barco.
Yo soñaba con que algún día tú, Mateo, él y yo pudiéramos verlo navegar juntos.
No te he contado nada porque quería darte hechos, no otra herida.
Recuerda algo que una vez te dije:
Ser buena no significa hacerte pequeña.
Y ser amada no debería ser algo que tengas que ganarte.”