Y supe que aquello ya no se trataba de una fiesta.
Di un paso y me puse delante de ella.
—No vuelvas a hablarle así.
Mi padre intentó empujar la puerta para entrar.
En ese momento apareció Andrés detrás de nosotros.
Miró a mis padres.
Miró a Marcela.
Después miró a Valeria.
—Fuera.
Mi padre soltó una carcajada.
—No te metas. Esto es asunto de familia.
Andrés abrió completamente la puerta.
—Precisamente. Ella es mi familia. Y ustedes vinieron hasta nuestra casa para gritarle a una niña de 17 años porque no pueden soportar que la gente sepa lo que hicieron.
Nadie respondió.
Andrés señaló la calle.
—Fuera.
Marcela murmuró algo sobre abogados.
Mi madre comenzó a llorar.
Mi padre aseguró que yo iba a arrepentirme.
Se marcharon.
Cerramos la puerta.
Pensé que había terminado.
Entonces Valeria se acercó a la ventana.