Mi esposo me fue infiel, así que metí mis cosas en una sola bolsa, subí a nuestros 3 hijos al auto y fui a casa de mis padres. Mi padre me dijo: “Vuelve con tu esposo y arregla tu matrimonio”, mientras mis hermanos se burlaban. No discutí; regresé al auto. Cinco años después, mis padres aparecieron en mi puerta necesitando 1.650.000 pesos.

Parte 2: “Estamos en un motel, mamá.”

Hubo silencio.

Luego suspiró.

“Elena, tienes tres hijos. Un matrimonio puede sobrevivir a cosas peores.”

“¿Peores que once meses de mentiras?”

“No justifico a Mauricio, pero también debes pensar en la estabilidad de los niños.”

Me quedé mirando el espejo del baño.

Mis ojos estaban hinchados.

“Anoche papá dejó a esos niños bajo la lluvia.”

“Tu padre quería obligarte a pensar con claridad.”

Colgué.

Una hora después llegó un mensaje de mi hermano Diego.

“Siempre has sido dramática. Regresa a casa.”

Después escribió Mariana, mi hermana.

“No castigues a los niños solo porque estás enojada con Mauricio.”

Apagué el teléfono.

Esa tarde alquilé durante tres meses un departamento amueblado encima de una lavandería.

Tenía dos habitaciones, una cocina diminuta y paredes tan delgadas que podíamos escuchar al vecino toser.

Camila dormía conmigo.

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