Sobreviví al sabotaje de mi esposo y lo escuché brindar por mi muerte— heyily

—¿Y si encuentran el cuerpo? —preguntó Daniela.Mauricio soltó una risa baja.

—Mejor.

Sentí un escalofrío que no tenía nada que ver con la lluvia.

Daniela se quedó callada.

Mauricio continuó:

—Si aparece calcinado dentro de la camioneta, cerrarán el caso más rápido. Accidente por tormenta, falla mecánica, incendio. Nadie va a revisar más de lo necesario.

—¿Y la identificación?

—La placa está registrada a nuestro domicilio. Su bolso estaba dentro. También dejé una copia de su identificación en la guantera.

Apreté el teléfono con tanta fuerza que me dolieron los dedos.

No había sido un impulso.

No había sido una decisión desesperada tomada esa mañana.

Mauricio había preparado mi muerte.

Mi identificación.

La póliza.

La camioneta.

La ruta.

La tormenta.

Incluso había pensado en cómo reconocería la policía lo que quedara de mí.

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